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Toman
su nombre del título de un libro que encuentran tirado en la calle:
"The Velvet Underground" de Michael Leigh, que trataba el
tema del sado-masoquismo. Durante sus 5 años de existencia,
sus formaciones
diversas y sus cuatro discos, los Velvet Underground nunca consiguieron
colocar un tema entre los Top 100. Apadrinados por Andy Warhol, crearon
uno de los conjuntos más influyentes de la historia del rock. La conjunción
mágica de un poeta rockero (Lou Reed), una baterista con técnicas
totalmente atípicas (Moe Tucker), un genio experimentador de sonidos,
con una base teórica envidiable (John Cale) y un bajista-guitarrista
afinado con el resto (Sterling Morrison), hace que difícilmente se
encuentre un grupo "progresivo" que no tenga algo de los Velvet. Son discípulos de los
Velvet gente como Patti Smith, David
Bowie, los Talkingheads, The Stooges con la iguana Pop incluida, Joy Division, Sonic Youth etc, etc, etc.
Su
primer disco está considerado como uno de los mejores discos de la
historia. Es el de la famosa tapa con la
banana fálica: "The
Velvet Underground and Nico"( se ve una banana y una flecha pidiendo
que se la pele despacio, al hacerlo queda otra banana, sin cáscara
y rosada).
Mientras que en la California del flower power Jim pedía
que se encendiera su fuego, la mano en la New York cantada por Lou
Reed era bien diferente: mujeres de negro con látigos en la mano,
heroína y tutti cuanti. |
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Arquetipo
esencial del que han aprendido
muchos de los proyectos musicales de
interésaparecidos desde
1970 hasta nuestros días, The Velvet Underground
fueron el grupo de primera fila más incomprendido y peor aprovechado de
la segunda mitad de los sesenta., el glam y el art-rock
(Bowie y Roxy Music) aprovechando sus enseñanzas y su ejemplo. El Punk
y la New-Age (en el período que va de los Modern Lovers a Joy
División pasando por Sex-Pistols) reivindicaron aquella obsesión por
romper todas las barreras del sonido y extraer jugos venenosos de la electricidad
en estado puro, y así mismo su irrupción literaria en temáticas hasta
entonces inéditas en un contexto rock.
Desde sus
orígenes a mediados de los cincuenta, el rock había celebrado en sus letras
la excitación de los jóvenes, el sexo desbordado, la rebeldía como mito, la
pasión por la vida; era música sencilla y onomatopéyica, atractiva por la
simplicidad y expresividad de sus ritmos y mensajes. Los Velvet cerraron de
un portazo aquella primera era de la música pop,
precisamente en el mismo momento en que la psicodélica balbuceaba
nuevas posibilidades para el rock, y lo hicieron con canciones perversas, o maliciosamente
ingenuas, que retrataban sin moraleja final la realidad de la vida en la
calle, la falsa euforia y el horror de las drogas duras, el atractivo del
sadomasoquismo como sublimación última de la libido, ya la decadencia espiritual
de quienes viven aprisionados en el palpitante vientre de la gran ciudad.
Todo ello, repito, en el preciso momento en que
sus coetáneos se dejaban
atrapar por la falacia de la utopía hippy.

Lou Reed, nacido en Brooklin (2 de marzo de 1942),
y Sterling Morrison, Long Island (29 de agosto de 1942), se habían conocido
en la Universidad de Syracuse, en el estado de Nueva York. Allí habían compartido
su afición por el rhythm & blues y la guitarra eléctrica, y una
adolescente fascinación por la delincuencia juvenil como respuesta a un
mundo adulto cuyos valores se estaban desmoronando. Allí, también,
asistieron a las clases de literatura creativa de Delmore Schwartz, escritor
maldito y paranoico incurable que moriría olvidado poco después. Por su
parte Jhon Cale nacido en Cryant, Gales (5 de diciembre de 1940), había
llegado a Nueva York en 1963, con una beca Leonard Bernstein, para ampliar
sus estudios musicales en un reputado conservatorio. era un niño prodigio,
instruido en la más férrea disciplina clásica, que deseaba dar rienda suelta
a su demencia destruyendo
todo aquello que se interpusiera entre él y su ansia experimental. Con Agnus
McLise en la percusión, sustituido antes de
la primera
actuación pública
por Mauren Tucker, Nacida en Nueva Jersey
(1954), comenzaron
a gestar
el
rock más terrible, dinámico y personal concebido en Manhattan hasta entonces
era
el invierno de 1965. Enseguida fueron descubiertos por Andy Warhol, quién
dispuesto a olvidar por un tiempo la pintura, los adoptó como banda sonora
de un espectáculo global (Exploding Plastic Inevitable) donde su
monstruoso sonido devenía catalizador de una excitante amalgama hecha
de proyecciones de películas, luces
estroboscopias, bailarines que ejecutaban
coreografías paganas, público alucinado, curiosos, snobs, etc. En
1966 grabaron su primer L.P, con la colaboración
de la modelo europea Nico como segunda cantante, que no aparece hasta
el año siguiente. Durante el verano de 1967 realizaron ya sin Nico, su segundo disco
White Light/White heat.
El
espectáculo de Warhol había sido olvidado
y el grupo se enfrentaba a su propia locura, alimentada por anfetaminas,
conjurando una sinfonía del horror dominada por la distorsión y el feed-back.
En agosto de 1968, cale es despedido sin explicaciones por un Lou Reed que
desea serenar el estilo del grupo y evolucionar hacia terrenos en apariencia
menos peligrosos. A pesar de la conexión Warhol, sus discos no se venden.
El enfrentamiento entre las personalidades de Reed y Cale,
que había sido
la identidad artística misma
del grupo y su fuerza motriz, desaparece. Con cale se va su chirriante viola y las aristas de
radicalismo sonoro que los había empujado hacia universos
inexplorados. Su sustituto,
Doug Yule, se amoldará a la
personalidad del lider y servirá de nexo con la normalidad
durante la segunda etapa del grupo, puntuada por elepés de
sonoridad más simple y temática más espiritual, como el
tercero, The Velvet Underground, o de de
innegable atractivo comercial, Loaded, o el
póstumo y reciente VU. Del
minimalismo exacerbado de sus primeros pasos al rock de alto
voltaje melódico de sus últimos trabajos, los velvet fueron uno
de los máximos ejemplos de individualismo y creatividad en el rock. Sus hallazgos y su personalidad siguen sorprendiéndonos
veinte años después. ¿De cuantos grupos se puede decir lo
mismo?.
Ya hemos visto que su sonido, arriesgado o
hermoso, único y perfecto en su
esplendor caótico, su rítmico
hipnotismo, la distancia de sus contemporáneos y, curiosamente,
hasta de las docena de imitadores que han perpetuado sus estilo.
Se puede recordar a Velvet Underground, pero nunca sonar como lo
hacían ellos. porque su secreto residía en algo efímero: en la
violenta dialéctica de las guitarras insolentes y desbocadas de
Reed y Morrison, en el bajo blasfemo de Cale o en su estridente
viola, en la primitiva y magnifica labor percusiva de la Tucker;
y en la conjunción de todos estos elementos en un resultado que
era superior a la suma de las partes. Improvisaban, nunca repetían
el mismo arreglo dos veces y creaban su música in situ,
en escena o en el estudio de grabación. Pero hay otro
factor de su leyenda tan o más importante que su música que les
da vida.
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